Vivir…

Si decimos subjetividad, el hombre desplaza a Dios y se hace dueño de su propio destino. Si decimos razón, el objeto toma forma y podemos pensar la experiencia posible. Si decimos dialéctica, la historia alcanza su punto más alto y desde allí, dice haber llegado a su fin. Si decimos materialidad, surge un nuevo protagonista y con él una nueva fragmentación. Si decimos fenómeno, el ser desplaza al pensamiento y el hombre se transforma en conciencia arrojada a sus posibilidades. Si decimos vivir, esta experiencia, única e irrepetible, se transforma en un proceso metafísico y psicológico, que sólo tiene lugar en el presente…

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