El reloj…

El reloj avanza con una cadencia circular y constante, motivada por un martilleo firme y displicente, que repiquetea sobre una preocupación que tiene lugar desde hace un tiempo. Y como nunca tengo tiempo para pensar, arrastro esta carga que cada vez experimenta ser más pesada.

La familia, el trabajo, las responsabilidades, forman parte de esta cascara que busca justificarse para estirar los días y con ellos las soluciones. Sin embargo, la angustia tomó posición en el asunto y entonces me veo en un campo de batalla obligado a responder en todos los frentes.

Es ahí cuando medio reacciono y sin demasiado interés me pregunto, ¿qué significa  este malestar que me atormenta? Pero como siempre ando apurado, lejos estoy de sospechar que convivo con el enemigo menos esperado: yo mismo.

Me preocupa el futuro, la posición económica, el lugar dentro de la sociedad, todo aquello que forma parte de esta empresa burguesa y consumista. Entonces la vida avanza con todas sus complejidades, haciéndome cada vez las cosas más difíciles. Y mientras voy a los tumbos, herido y maltrecho, librando una guerra que pretende hacerme rendir antes de tiempo, ignoro que la solución es más simple de lo que parece.

Y abrumado por la angustia que me consume, me dejo engañar con una ilusión que no se detiene, y entonces la vida pasa por mi lado y soy incapaz de verla; alienado por una burbuja que nunca se conforma, avanzo sin pensar en que el trabajo que hago no me gusta y que debería dejarlo, continuo sin reparar en que ya no amo a mi mujer o que la necesito más que nunca; que tal vez, debería pasar más tiempo con mis hijos en lugar de esperar solo a ese fin de semana que nunca llega y que cuando lo hace siempre me deja sabor a poco; o que quizás, todo pase por apagar el televisor, entendiendo que éste es un aparato perverso, construido por una mente retorcida con el único fin de convertirme en un idiota.

Así voy, dejando para mañana un reclamo que no espera, creyendo que el futuro me traerá esa felicidad que tanto deseo; y en ese estar estirando y proyectando siempre hacia adelante, una noche el reloj se detiene, y se me pasó la oportunidad…

Un pensamiento en “El reloj…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *